Washington no se sale con la suya en la OEA

Por Laura Carlsen | 13 de mayo de 2005

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Con la victoria obtenida el 2 de mayo por el Ministro del Interior chileno José Miguel Insulza como secretario general de la Organización de Estados Americanos termina una fase del drama que apenas comienza.

El pleito por el liderazgo de la OEA empezó cuando el expresidente de Costa Rica Miguel Ángel Rodríguez renunció a su cargo en octubre de 2004 debido a cargos de corrupción en su país de origen. Rodríguez fue elegido por consenso y sólo llevaba tres semanas en el cargo, de un periodo que duraría cinco años, cuando se vio forzado a dejarlo.

Las elecciones en la OEA siempre terminan en lo mismo: una y otra vez, son los Estados Unidos los que eligen a los sucesores. Cuando las naciones cada vez más poderosas y rebeldes del Cono Sur se unieron en apoyo a la candidatura del Sr. Insulza, echaron a perder el funcionamiento tradicional--aunque no muy democrático--del pasado.

La administración Bush tenía su propio candidato, que era el expresidente salvadoreño Francisco Flores. Líder del partido de derecha ARENA, Flores era visto por muchas naciones como figura decorativa de los intereses de EUA. Flores se retiró tan sólo unos días antes de la elección, tras no haber logrado conseguir el apoyo suficiente para enfrentar al candidato chileno.

En medio de este clima político delicado, el Departamento de Estado se comportó como chiva en cristalería. En lugar de apoyar a Insulza, presentó al Secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Ernesto Derbez, para que reemplazara a Flores. Este movimiento provocó la rivalidad del norte, entendido como Estados Unidos y México, contra el sur, en una contienda que reflejó las tensiones que se habían manifestado en otros foros multilaterales, incluidos la Organización Mundial de Comercio y el FMI.

El 11 de abril, la votación terminó con un empate de 17 a 17. Se repitió y volvió a resultar en empate otras cuatro veces. La prensa informó que en el vestíbulo se oyeron fuertes reclamos hacia John Maisto, embajador estadunidense ante la OEA, de parte de miembros de la delegación chilena. Chile esperaba ganar la votación del día 11 de abril, pero el cambio en la intención de voto de varios países, pequeñas islas de El Caribe, ocasionó un impasse. La prensa latinoamericana informó que hubo una fuerte presión de los gobiernos de México y los Estados Unidos sobre las islas.

Entonces, el Departamento de Estado empezó a circular la idea de un tercer “candidato de consenso”, pero Chile no aceptó retirarse. Unos días después de la votación, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice se reunió tanto con el candidato chileno como con el mexicano en Santiago de Chile; al percatarse de que existía la probabilidad de perder la siguiente ronda, a Washington no le quedó otra opción más que apoyar la candidatura de Insulza.

Quien se queda con el premio más amargo es México, cuyo candidato, al parecer, fue abandonado cuando Rice llegó a un acuerdo con Chile. En protesta, Derbez se abstuvo de votar. Esto va a tensar las relaciones entre México y sus vecinos del sur.

Mientras tanto, Insulza enfrenta serias limitaciones en su liderazgo, y no son pocas, pues los Estados Unidos aportan más de la mitad del presupuesto de la OEA. Aunque sólo podemos especular sobre los detalles del acuerdo que se llevó a cabo entre Rice y el gobierno chileno, no cabe duda de que la presión continua sobre Cuba tuvo un papel prominente. El nuevo secretario general también habló de la democracia, replanteó incluir la obligación de que los gobiernos elegidos democráticamente gobiernen democráticamente, e hizo advertencias contra el populismo. Estos términos hacen eco de las críticas cada vez mayores del gobierno estadunidense hacia el gobierno de Chávez, electo por el pueblo, así como de las acusaciones contra los movimientos andinos de raigambre por considerarlos una forma de “populismo radical”.

Sin embargo, el incidente también demuestra que Estados Unidos ya no es el único que marca la pauta en la política latinoamericana. Esto es un avance positivo, no sólo para aquellas naciones que buscan una mayor autonomía en las relaciones internacionales sino para los EUA también. Una representación más efectiva de los intereses de la OEA fortalecerá la credibilidad de la organización y le permitirá ayudar a negociar la resolución de crisis políticas, como la actual agitación en Ecuador, con una mayor autoridad.

La Organización de Estados Americanos puede parecer casi irrelevante en el gran esquema de la política exterior de los EUA. El terrorismo no es un problema significativo en la región y, por suerte, ninguna amenaza real contra la seguridad del suelo estadunidense proviene de nuestro continente.

Pero será el escenario de las decisiones clave en materia de relaciones internacionales de EUA. Los cambios que ocurren en Latinoamérica desafían directamente la doctrina Bush sobre la hegemonía de EUA. Lo que a Rice le preocupaba que pudiera “ser leído de algún modo como un rompimiento entre el norte y el sur” es en realidad una propuesta emergente para relaciones diplomáticas más equitativas con los países en desarrollo. Brasil, en particular, ha manejado esta propuesta recientemente en foros internacionales de comercio.

En la televisión chilena le preguntaron a Rice si, como parte de la campaña de “libertad humana” de la administración, Washington iba a disculparse por su apoyo a las dictaduras latinoamericanas en los años setenta. Ella respondió: “Ese no fue nuestro mejor momento”. Hemos tenido muchos momentos no muy buenos en Latinoamérica a lo largo del siglo pasado. Fortalecer las relaciones multilaterales es un paso importante para superar ese pasado y construir un futuro basado en el respeto mutuo.

Laura Carlsen dirige el Americas Program of the International Relations Center (IRC), que se encuentra en la página www.irc-online.org.

 

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Publicado por el Programa de las Américas del International Relations Center (IRC). Todos los derechos reservados.

Cita recomendada:
Laura Carlsen, "Washington no se sale con la suya en la OEA", Programa de las Américas (Silver City, NM: International Relations Center, 13 de mayo de 2005).

Ubicación en Internet:
http://www.americaspolicy.org/commentary/2005/sp_0505oas.html

Información de producción:
Escritor: Laura Carlsen
Traductora: Eugenia Gutiérrez
Producción y diseño: Tonya Cannariato, IRC