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Las políticas del gobierno estadunidense que tratan a los migrantes
como si fueran terroristas son ineficaces e incorrectas por Sean Garcia | 18 de septiembre de 2003 |
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Puntos Clave
La misión
de la Patrulla Fronteriza es fomentar la seguridad nacional de Estados Unidos
evitando la entrada ilegal de personas, bienes y contrabando a través
de nuestras fronteras soberanas. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 al Centro de Comercio Mundial y al Pentágono, las políticas migratorias y la seguridad fronteriza se tornaron prioridad central del gobierno del presidente estadunidense George W. Bush. El Departamento de Seguridad Interna (DHS por sus siglas en inglés), que es ahora responsable de la seguridad fronteriza a cargo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (BCBP, por sus siglas en inglés), ha tomado ventaja del debate en torno a la seguridad para impulsar políticas anti migrantes en nombre de la defensa nacional. Los migrantes son ahora amontonados junto a los terroristas y los traficantes de drogas, y la Patrulla Fronteriza--bajo la dirección de la BCBP--impulsa agresivas políticas migratorias para impedir el flujo de migrantes. La Patrulla Fronteriza apuntala su personal y acelera la construcción de infraestructura a lo largo de la frontera suroeste de Estados Unidos, de acuerdo a los planes fijados por la Estrategia Fronteriza del Suroeste, de principios de los noventa del siglo pasado. Hay planes en marcha para completar un proyecto de triples rejas en San Diego, California, y otros planes de bardeo en algunos otros pasos de la frontera de Arizona. Lo más alarmante es la propuesta, puesta en marcha en octubre de 2002, cuyo fin es bardear 250 millas de la frontera México-Arizona. Pese a que el plan se suspendió debido a la intensa presión pública, la Patrulla Fronteriza continúa sometiendo a consideración propuestas alternas con el fin de construir partes de esta reja masiva. Todos los documentos presentados invocan el terrorismo como una de las principales justificaciones para estos proyectos de construcción. La Estrategia Fronteriza del Suroeste es en realidad una serie de políticas fallidas que fuerzan a los migrantes a pasos poco seguros del desierto, lo que ha causado cientos de muertes en un año sin amainar la ola de migrantes que logran entrar a Estados Unidos. El argumento del terrorismo saca ventaja del miedo del público, con tal de combatir el problema, no relacionado, de la inmigración ilegal. Es más, mientras los migrantes enfrentan riesgos mayores al cruzar la frontera suroeste debido a las más fuertes medidas de seguridad, el gobierno culpa a los contrabandistas de migrantes de ser una de las causas principales de muerte a lo largo de la frontera. Conocidos como coyotes, lucran de las condiciones extremas de seguridad. Dado que la mayoría de los que cruzan la frontera no puede alcanzar Estados Unidos por sí misma, se ve forzada a confiar en los traficantes profesionales familiarizados con las operaciones de la Patrulla Fronteriza y las rutas de patrullaje. La demanda de servicios de coyotaje incrementa rápidamente conforme los migrantes buscan la forma de eludir la seguridad reforzada que Estados Unidos pone en operación. El gobierno de Bush debe reconocer que la única solución real para obtener control de la frontera suroeste es crear mecanismos legales que permitan a los trabajadores provenientes del sur entrar en Estados Unidos. La nación requiere un paquete integral de reformas migratorias que encare la demanda de trabajadores y que trate en forma humana a los trabajadores que llegan a Estados Unidos en busca de una mejor vida.
La nueva retórica: los migrantes como terroristasCasi inmediatamente después del 11 de septiembre de 2001, las fronteras estadunidenses se vieron afectadas por la nueva realidad política. El mismo día, se prohibieron durante 48 horas todas las entradas legales de cualquier persona que viniera de México, frenando el comercio y evitando que la gente entrara a, o saliera de, Estados Unidos. Pese a que las fronteras reabrieron, continúa el incremento en la seguridad de los puntos de cruce, con el fin de disminuir el flujo continuo de personas y bienes; los tiempos de cruce entre ciudades principales--como Tijuana-San Diego, o Ciudad Juárez-El Paso--pueden exceder las cuatro horas en un día cualquiera. El gobierno de Bush ha encontrado la manera de facilitar las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos mientras justifica el incremento en las medidas de seguridad. Para diciembre de 2001, el gobierno articuló su nueva estrategia. En un discurso acerca del tráfico de migrantes, el Procurador General, John Ashcroft afirmó: "Los ataques terroristas del 11 de septiembre le recuerdan a los estadunidenses, de la forma más dolorosa, que necesitan defender sus fronteras, manteniéndolas abiertas a las personas pacíficas y amantes de la libertad. Seguimos comprometidos con recibir a los migrantes legales, pero no toleraremos violaciones a nuestras fronteras. Tendremos mucho menos paciencia con aquellos que buscan violar las leyes migratorias de la nación". Esta declaración articula con claridad un antes y un después en el punto de vista gubernamental con respecto a los migrantes: antes del 11 de septiembre había un lenguaje positivo usado para describir a los trabajadores migratorios provenientes del sur, como se usó en los diálogos migratorios con el presidente mexicano Vicente Fox; ahora se describe a todos los migrantes ilegales como amenazas a la seguridad nacional. Una vez que el DHS absorbió toda la responsabilidad de las funciones de control fronterizo a principios de 2003, la retórica que entremezcla terrorismo y migración ilegal se ha desarrollado plenamente. La Nueva BCBP fundió a los inspectores migratorios del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, por sus siglas en inglés), a los inspectores en materia agrícola del Servicio de Inspección Sanitaria de Plantas y Animales, a los inspectores aduanales del Servicio de Aduanas estadunidense y a toda la Patrulla Fronteriza. Antes del 11 de septiembre, estas agencias tenían responsabilidades mínimas en torno a la seguridad nacional. Ahora, sus tareas e intenciones originales están acaparadas por la "guerra contra el terrorismo". En su testimonio ante el congreso, Jayson Ahern, uno de los funcionarios principales del BCBP, asegura; "La misión prioritaria del BCBP es evitar que ingresen terroristas y armamento a Estados Unidos. Esta misión, extraordinariamente importante, significa mejorar la seguridad en las fronteras físicas... En suma, la misión del BCBP incluye aprehender a los individuos que intentan entrar a Estados Unidos ilegalmente; cortar el flujo de drogas ilegales y otros contrabandos; proteger nuestros intereses económicos y agrícolas de enfermedades y pestes dañinas; proteger los negocios estadunidenses..." Aquí los migrantes no se hallan en la lista de las amenazas terroristas que debe frenar el BCBP. Se les enlista como la principal amenaza, antes que el tráfico de drogas y otros bienes ilegales. Equiparar a los migrantes con la amenaza terrorista se tornó ya práctica usual para la BCBP.
¿Por qué son terroristas los migrantes?Después de los ataques del 11 de septiembre, creció significativamente el miedo legítimo de no saber quién estaba en Estados Unidos. Pese a que todos los terroristas implicados en los ataques entraron a Estados Unidos con visas legales, la sospecha de que los terroristas se escurren entre los residentes indocumentados es entendible. Sin embargo, en vez de reconocer que la gente entra a Estados Unidos por diferentes razones, el DHS califica a todos los residentes ilegales de sospechosos. Dado que la vasta mayoría de residentes ilegales son trabajadores, y la mayoría de esos trabajadores ilegales son de origen mexicano o latinoamericano, este grupo carga con todo el peso de la políticas del DHS. La agencia enfoca todos sus esfuerzos sobre los traficantes de inmigrantes, conocidos en toda la frontera suroeste como coyotes o polleros. La lógica es que los terroristas pueden sacar ventaja de las rutas clandestinas de contrabando de personas que utilizan los coyotes para entrar a Estados Unidos. Thomas Homan de la Oficina de Cumplimiento de las Leyes de Inmigración y Aduanas (BICE, por sus siglas en inglés), una nueva división del DHS, explica: "El ambiente para hacer cumplir las leyes a nivel nacional e internacional cambió significativamente después de los ataques del 11 de septiembre. BICE sitúa un énfasis significativo en identificar las organizaciones de contrabando de "ajenos" que presentan amenazas para la seguridad nacional. Este énfasis reconoce que los terroristas y sus asociados son propensos a aliarse con algunas redes específicas de tráfico de "ajenos" para ingresar, sin ser detectados, a Estados Unidos. Además de la emergente amenaza terrorista, tres factores han creado un ambiente donde los terroristas y las empresas contrabandistas pueden combinar sus esfuerzos criminales, unos que implican riesgos importantes a nivel nacional e internacional. Estos factores son: el creciente volumen y sofisticación de las organizaciones criminales para explotar la corrupción pública; los laxos controles migratorios en los países de origen y de tránsito". Pese a afirmar que los terroristas y los traficantes de personas tienen el potencial de trabajar en combinación, Homan no proporciona evidencia alguna de conexiones entre ambos grupos. Tampoco reconoce que la función primordial de los traficantes de inmigrantes es ingresar trabajadores a Estados Unidos. El DHS tiene aún que establecer evidencias creíbles de vínculos entre terroristas y traficantes de personas. Pese a que el DHS puede abrigar dudas racionales de que los coyotes sean usados por los terroristas, dicho departamento no reconoce la dinámica subyacente que crea la necesidad de contrabandistas de inmigrantes. Antes de que en 1993 se implementara la Estrategia Fronteriza del Suroeste, la mayoría de los migrantes ingresaba en Estados Unidos sin ayuda, cruzando a través de áreas urbanas principales que les proporcionaban cobertura al llegar. Los coyotes eran un fenómeno menor, reflejado en las cuotas bajas que cobraban--un promedio de 300 dólares. La Estrategia Fronteriza del Suroeste busca empujar la migración de las áreas urbanas a los enclaves rurales, a los pasos deshabitados de la frontera, con la teoría de que los migrantes no pondrán más riesgos a sus vidas cruzando por áreas peligrosas. A lo largo de los últimos diez años, esta apuesta ha sido mortal y equivocada. Las estadísticas de la Patrulla Fronteriza muestran que en los últimos seis años, más de 2,200 personas han muerto al entrar a Estados Unidos por el suroeste. Como tal, la demanda de coyotes ha crecido en forma dramática. Los migrantes requieren guías que les muestren las rutas para ingresar en Estados Unidos evadiendo la detección de la Patrulla Fronteriza. Las estadísticas de la Patrulla Fronteriza muestran también que la migración no ha disminuido desde 1993: se mantiene estable. Lo que la Patrulla Fronteriza no reconoce es que el incremento en la seguridad fronteriza ha hecho que florezca la industria del contrabando de personas. Mientras más controles haya en la frontera, más necesitan los migrantes a los coyotes. De nuevo, las cuotas de los coyotes reflejan este fenómeno: ahora cobran un promedio de 1 500 dólares por persona. BICE afirma que una de las amenazas centrales procedentes de los contrabandistas de personas es su "creciente volumen y sofisticación". Irónicamente, esta amenaza ha crecido en respuesta a los esfuerzos de la Patrulla Fronteriza por controlar la frontera. El DHS ha creado una dinámica en la cual, mientras más se aprieta la seguridad para combatir a los coyotes, más sofisticado se vuelve el círculo de contrabando. A la fecha, no se reconoce que la única manera de disminuir la amenaza que implican los contrabandistas de inmigrantes (por sus lazos potenciales con los terroristas), es eliminar la lógica económica que hace posible su existencia. Si los inmigrantes que buscan empleo en Estados Unidos pudieran entrar por canales legales, las operaciones de contrabando de personas se tornarían, instantáneamente, obsoletas. Además de disminuir la capacidad de los círculos de contrabando de personas, un reforma migratoria integral serviría para documentar a los millones de residentes ilegales en Estados Unidos. Sin embargo, el DHS sigue proponiendo soluciones irrealizables que basan su lógica en militarizar la frontera.
Qué saca el DHSComo resultado de la militarización en respuesta a la migración ilegal, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza recibe un aumento dramático en financiamiento para nuevas tecnologías e infraestructura, y para contratar más personal. Su justificación para obtener estos incrementos es siempre la ecuación entre migración y terrorismo. Richard M. Stana, director de Asuntos de Justicia y Seguridad Interna en el BCBP afirma, "En nuestro último informe sobre la Estrategia Fronteriza del Suroeste, en agosto de 2001, reportamos que la Patrulla Fronteriza estimaba que requeriría entre 11 700 y 14 mil agentes, personal de apoyo adicional, y cientos de millones de dólares en tecnología e infraestructura suplementaria para instrumentar plenamente la Estrategia Fronteriza del Suroeste... sin embargo, esta estimación fue realizada antes de los ataques del 11 septiembre de 2001". De acuerdo con datos de la petición de presupuesto del DHS, la Seguridad Fronteriza y de Transportación requiere a grosso modo del 50 por ciento del presupuesto solicitado por el DHS para 2004, unos 18 mil millones de los 36 200 millones de dólares propuestos. Esto es el doble de lo que recibían sus agencias combinadas en 2002. De esta cantidad, tan sólo 6 700 millones van al BCBP, lo que significa un incremento del 33 por ciento desde 2002. El comisionado adjunto de la Oficina de Operaciones de Campo de BCBP explica el incremento de los recursos. "Después de los ataques del 11 de septiembre, se han hecho esfuerzos por 'endurecer'--evitar los cruces no autorizados--las fronteras terrestres norte y sur. Además de aumentos en el personal, el endurecimiento de estos puertos de entrada implica la instalación de puertas, señales, luces y sistemas de vigilancia remota en los puertos de entrada, muchos de los cuales se hallan en localidades alejadas." En octubre de 2002, la Patrulla Fronteriza comenzó a someter a consideración nuevos planes de infraestructura a lo largo de la frontera de Arizona con México. También aceleró planes para completar un reja triple de 14 millas en la frontera de San Diego, en el área de California. Aunque la reja de San Diego recibió ya financiamiento, los proyectos de Arizona requerirán financiamiento adicional, mucho más de lo solicitado para el año fiscal 2004. La Declaración Programática de Impacto Ambiental (EIS, por sus siglas en inglés) proporcionada por la Patrulla Fronteriza, para el caso de Arizona, hasta el momento sólo ha mostrado detalles de la magnitud de la construcción propuesta. (Bajo la Ley Nacional de Protección Ambiental estadunidense se requiere mostrar declaraciones de impacto ambiental que evalúen el efecto de cualquier construcción gubernamental sobre el ambiente, incluidas las comunidades humanas.) La EIS considera planes para construir dos rejas paralelas de aproximadamente 15 pies de alto y más de 250 millas de longitud, separadas por un camino patrullado. Las dos rejas tendrían el fin de atrapar a los migrantes en medio, donde podrían ser aprehendidos más fácilmente. El plan incluye más de 800 millas de construcción y mejoramiento carretero y la instalación de cientos de luces tipo estadio, cámaras de vigilancia remota y detectores de movimiento en tierra. Esto es equivalente a enrejar tres cuartas partes del estado de Arizona--la cerca más grande construida en el mundo hasta la fecha. Creará también una de las fronteras más militarizadas del mundo. La EIS concluye con una discusión de "propósito y necesidad": "Después de los ataques terroristas en suelo estadunidense el 11 de septiembre de 2001, el procurador general estadunidense enfatizó la necesidad de prevenir el terrorismo. La Patrulla Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Naturalización son elementos clave para responder a esta nueva amenaza a nuestra nación y a sus ciudadanos. La capacidad de la Patrulla Fronteriza para asegurar la integridad y seguridad de nuestras fronteras nacionales sería una parte integral en este esfuerzo por frenar y prevenir el terrorismo. El despliegue de infraestructura operativa y las estrategias tecnológicas a lo largo de la frontera con México son elementos clave en los esfuerzos de la Patrulla Fronteriza por disuadir e impedir que los terroristas ingresen en Estados Unidos". Pese a que se afirma que cercar es una parte integral en la estrategia anti terrorista de la Patrulla Fronteriza, el documento no proporciona detalles específicos de cómo la reja encaja en tal estrategia. Sin embargo, sí se va a los detalles específicos de cómo evitar que los migrantes entren a Estados Unidos. Esta es otra clara indicación de que la Patrulla Fronteriza está usurpando un discurso anti terrorista para ir más a fondo en su trabajo anti migrantes. La Patrulla Fronteriza retiró su declaración de impacto ambiental de octubre de 2002 al sentir la presión pública: "La EIS encara el peor escenario y puede verse como una salida de poca utilidad excepto en el caso de una invasión masiva". Pese a retractarse de la EIS, la Patrulla Fronteriza planea difundir lo que llama una propuesta "más realista" en el verano de 2003. La carta de retractación indica que la nueva EIS contendrá todavía propuestas de infraestructura. Al retirar su declaración de impacto ambiental, la Patrulla Fronteriza afirmó que nunca intentó cercar Arizona de México, pero la agencia continúa sometiendo a consideración documentos de evaluación ambiental que buscan llevar a cabo proyectos de enrejado a lo largo de la frontera de Arizona. La única diferencia entre estos documentos más pequeños y la declaración de octubre de 2002 es que en lugar de enfocarse en toda la frontera del estado, estos documentos plantean franjas fronterizas de 20-30 millas. El efecto global es hacer más difícil que grupos ciudadanos supervisen los planes de construcción. También le permite a la Patrulla Fronteriza deslindarse de un proyecto de enrejado integral mientras arma pedazos de un rompecabezas a un ritmo más pausado. Justo unas semanas antes de retirar su declaración integral, la Patrulla Fronteriza emitió cuatro documentos de evaluación ambiental que proponían nueva infraestructura en Arizona, que iban de la construcción de cercas hasta la construcción de campamentos remotos en el desierto de Arizona. De los cuatro documentos, la evaluación ambiental de la infraestructura del Corredor Naco-Douglas en Arizona, deja ver que existe un seguimiento de la estrategia planteada en octubre de 2002. En el documento, la Patrulla Fronteriza propone la construcción de más de 22.5 millas de cerca primaria y 18 millas de enrejado secundario, casi 65 millas de carreteras y 13 millas de iluminación permanente. La infraestructura propuesta es prácticamente semejante a lo que discutía la declaración de impacto ambiental de octubre de 2002. La infraestructura terminada sellaría efectivamente la frontera completa entre naco y Douglas, y extendería una muralla por más de 30 millas al oeste de la frontera de Arizona y Nuevo México (incluidas las cercas ya existentes entre las áreas de Douglas y Naco). Al proponer esta nueva infraestructura, la Patrulla Fronteriza utiliza el mismo lenguaje anti terrorista que uno encuentra en la declaración de impacto ambiental (EIS) de octubre de 2002. Va incluso más allá, al declarar que personas de 56 países diferentes fueron detenidos durante el año fiscal de 2002 en el Sector de Tucson en operaciones de la Patrulla Fronteriza de Arizona. No obstante, no proporciona detalle alguno de dichos detenidos, y mucho menos evidencia de que alguno tuviera conexiones terroristas. De igual forma, este verano la Patrulla Fronteriza intenta someter la declaración de impacto ambiental definitiva para completar el proyecto de una triple reja en San Diego que se interne un buen tramo en el Océano Pacífico. Existe una reja simple que se extiende en cuarenta de las sesenta millas entre San Diego y Jacumba, California, con huecos únicamente en las áreas montañosas donde el terreno hace muy difícil la construcción. El costo de construir un reja doble en San Diego ya sobrepasa los 40 millones de dólares. La expansión de la infraestructura propuesta, especialmente el enrejado, a lo largo de la frontera suroeste, busca explícitamente controlar el flujo migratorio a Estados Unidos. Todas las propuestas recientes utilizan los alegatos del DHS afirmando que los migrantes entrañan una amenaza peligrosa para nuestra seguridad nacional, con tal de justificar nuevos proyectos. En un momento en que los miembros del Congreso se apresuran a mostrar sus credenciales anti terroristas, estos proyectos reciben poco escrutinio antes de aprobarse y así, el presupuesto del BCBP se hincha a proporciones sin precedentes. En el debate senatorial en torno al decreto de apropiaciones del DHS, del 22 de julio, el senador Robert Byrd, de West Virginia, presentó incluso una modificación para proporcionarle al BCBP cien millones más, haciendo referencia expresa a la necesidad de terminar la reja triple en San Diego en nombre del anti terrorismo. Esta modificación fracasó, como otras tantas enmiendas presentadas en la cámara de diputados y senadores, que pretendían financiar aún más al BCBP. La minoría demócrata propuso muchas de estas modificaciones sabiendo que no pasarían, en un esfuerzo por debilitar a la mayoría republicana, con respecto al terrorismo.
Una auténtica reforma migratoriaEn agosto de 2001, La Contraloría General estadunidense (GAO, por sus siglas en inglés) hizo en el Congreso una revisión de la Estrategia Fronteriza del Suroeste. Concluyó que los "Servicios de Inmigración y Naturalización no habían evaluado los efectos globales de la estrategia en torno a la entrada ilegal al país y no ha analizado los datos claves del desempeño". Anotó además que los efectos principales de la Estrategia Fronteriza del Suroeste había sido desviar las entradas ilegales a Estados Unidos, de puntos de cruce con mucho tráfico a áreas más remotas. El estudio de la GAO fue uno de los primeros esfuerzos por revisar la efectividad de la Estrategia Fronteriza del Suroeste y recomendar nuevos cursos de acción. Por desgracia, con los ataques terroristas acaecidos un mes después, todos los intentos por evaluar y revisar las políticas de control fronterizo desaparecieron. En cambio, hemos visto como se redoblan los esfuerzos basados en esta estrategia, así como el presupuesto y el personal. Todo lo anterior apunta a una militarización de la frontera. Al mismo tiempo, el diálogo positivo entre el gobierno de Bush y el gobierno mexicano de Fox, relativo a la reforma migratoria, se cayó de la mesa. La reforma migratoria sería el mejor curso de acción por variadas razones. Primero, un paquete integral de reformas migratorias que legalizara a la población actualmente indocumentada en Estados Unidos y que proveyera con medios legales de entrada a los futuros migrantes, serviría los propósitos de la inteligencia estadunidense, pues proporcionaría datos concernientes a millones de residentes invisibles en el país. Segundo, una reforma migratoria integral aminoraría la carga que hoy tiene la Patrulla Fronteriza, pues canalizaría la vasta mayoría de migrantes a través de puertos legales de entrada. Esto liberaría a la Patrulla Fronteriza, lo que haría posible que monitoreara la frontera en busca de genuinas actividades terroristas. Tercero, una reforma que proporcionara ingreso legal al país eliminaría la industria del coyotaje, pues le cortaría su fuente de recursos, lo que despejaría los temores del gobierno de que las redes de contrabando de personas pudieran ser utilizadas por los terroristas. Lo más importante es que le daría a los migrantes la opción de entrar al país sin tener que incurrir en travesías peligrosas a través del desierto del suroeste, reduciendo las cientos de muertes anuales de migrantes. Ya hay movimiento en el Congreso para renovar el debate en torno a la reforma migratoria. En julio de 2003, cuatro republicanos propusieron dos programas de trabajadores invitados para atajar este problema. El senador John McCain, junto con el representante Jim Kolbe y el representante Jeff Flake (los tres de Arizona) propusieron un plan para legalizar los actuales migrantes en Estados Unidos y establecer un sistema para manejar el asunto de los nuevos migrantes. También el senador Jon Cornyn (de Texas), propuso un programa menos extensivo de trabajadores huéspedes. Aunque estas propuestas son el primer paso para renovar en el Congreso el asunto de la reforma migratoria, no han recibido aún el apoyo del gobierno de Bush ni de muchos miembros del Congreso. Sin embargo, haberlas planteado trae esperanza, por lo menos en lo que respecta a los migrantes, y hace posible que la retórica anti terrorista comience a amainar y se debatan soluciones sensatas. Estos debates deben alentarse y sería bueno impulsar propuestas alternativas. Por encima de todo, los miembros del Congreso necesitan escuchar de toda su base electoral que el actual estado de cosas es inaceptable y que es prioridad nacional una reforma migratoria. En la guerra contra el terrorismo, los migrantes son bajas invisibles. Cientos de muertes pasan desapercibidas para el público estadunidense, como también es invisible el hecho de que los migrantes lavan nuestro autos, limpian nuestros hoteles, construyen nuestros edificios, cuidan a nuestros ancianos y ejecutan incontables tareas que impulsan nuestra economía. Muchos más migrantes morirán probablemente este año al intentar ingresar en Estados Unidos que soldados estadunidenses en la invasión de Irak. La guerra contra el terrorismo cambió la forma en que considerábamos la seguridad al interior de nuestras fronteras. Es hora de que separemos las amenazas reales de las ficticias y enfoquemos nuestra energía a soluciones efectivas si hemos de ganar esta guerra. Sean Garcia <sgarcia@lawg.org> es Asociado Principal en el Latin America Working Group y analista del IRC Americas Program.
Fuentes:Latin America Working
Group Coalición
de Derechos Humanos Border Action Network Religious Task Force
on Central America and Mexico Defenders of Wildlife Southwest Wildlife
Interpretive Association Stop Operation Gatekeeper
Endnotes:
Publicado por el Programa de las Américas del Interhemispheric Resource Center (IRC, www.irc-online.org). ©2003. Todos los derechos reservados. Cita recomendada: Ubicación
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